viernes, 13 de septiembre de 2013

SportChecked en el programa de aceleración de startups de Microsoft y BarrabésNext (I)



Al adentrarme en el mundo del emprendimiento empecé a devorar toda la información que pude encontrar. Cuentas de twitter, blogs y demás publicaciones de emprendedores, inversores, aceleradoras, etc. Fue gracias a este afán casi maniático de mantenerme al día con todas las noticias relacionadas con este mundillo lo que me hizo encontrar un anuncio de convocatoria para un programa de aceleración de startups de Microsoft y BarrabésNext en sus sedes de Sevilla, Mondragón y Mallorca. 

Sinceramente, rellené la solicitud sin ninguna esperanza de ser seleccionado, pero poco antes del inicio del programa, cuando ya casi ni recordaba haber realizado la inscripción, recibí un correo electrónico confirmando a SportChecked como una de las 20 empresas participantes.

Está claro que la noticia produjo alegría y una cierta dosis de orgullo, pero sobre todo una sensación de miedo. El participar en el programa suponía una gran oportunidad para aprender, para crecer, para conocer gente y hacer algo de “networking”. Pero sobre todo suponía tener que abandonar la comodidad de mi cueva, en la que llevaba encerrado durante más de un año picando código, construyendo mi idea. Llegaba el momento de mostrarse al mundo y enseñar las vergüenzas. 



El programa constaba de una serie de sesiones grupales y varias sesiones individuales con lo que denominaron un “facilitador”, empleado de Microsoft o bien de BarrabésNext. En la primera sesión, la que yo creía que tan solo iba a significar una presentación global del curso, ya nos empezaron a introducir conceptos sobre el plan de negocio y la propuesta de valor e incluso tuvimos que hacer unas primeras versiones de “bussines model canvas” y “value proposition canvas”. Después de eso llegó el momento que más temía. Nos dividieron en grupos de 5 y nos dieron un minuto a cada uno para explicar nuestro “elevator pitch”. Hablar en público. La expresión oral. Mi punto más débil. 

Afortunadamente me tocó presentar en último lugar. A medida que escuchaba las explicaciones de mis compañeros de grupo, la poca confianza que aún conservaba fue decayendo poco a poco. Se presentaron una compañía dedicada a los test de calidad en emplazamientos turísticos y a la gestión automatizada de la información recogida, un diseñador gráfico que realizaba video tutoriales en internet, un grupo que pretendía montar un pequeño estudio de grabación y que además ofertaba el alquiler y montaje de material para conciertos, un proveedor de internet para comunidades de vecinos y unas chicas con una web de alquiler de juguetes educativos. Después de cada presentación, mi idea parecía peor por momentos.

Y llegó mi turno: “SportChecked es una red social centrada en el mundo del deporte en la que además de seleccionar a quién seguir, podrás seleccionar qué deportes te interesan. Es decir, podrás seleccionar de quién quieres recibir información, pero filtrando qué tipo de información quieres recibir de cada uno de los usuarios a los que sigues.” Creo que no lo hice mal del todo. Aprobado rascado. 

Después de cada presentación había un tiempo dedicado a realizar preguntas. Y fue en ese momento en el que pude recuperar algo de mi confianza perdida. Parecía que la idea estaba clara, incluso uno de los compañeros me ayudó a definir mi startup de un modo que yo no había pensado, como una revista deportiva online personalizable. En ese momento me di cuenta de lo importante que es salir de tu zulo y compartir tu idea con otros, ya que los diferentes puntos de vista que puedas encontrar ayudan a descubrir cosas que de otra manera hubieran pasado desapercibidas.

Primera lección: sal del zulo. No estás desarrollando tu idea para ti mismo. Estás desarrollando algo para que les guste a los demás. A cuantos más, mejor.

lunes, 15 de julio de 2013

El proyecto SportChecked.com



Todo el mundo tiene ideas. A todas horas. Unas buenas, otras malas, otras regulares. Pero si no pasan de ahí, sólo existirán y tendrán algo de sentido en la mente del que las piensa. Como se dice, el movimiento se demuestra andando.

Llevo años intentando encontrar una idea con la que alcanzar el éxito, el reconocimiento y (por qué no decirlo) el dinero. Han sido muchas las veces en las que creía que tenía una buena idea, LA IDEA. Y al buscar un poco por internet siempre he descubierto que alguien había tenido la misma idea antes que yo. Y lo que es más importante, se había puesto a trabajar en ella para convertirla en algo tangible, que es de lo que se trata.

Así que dejé a un lado esa obsesión por encontrar ese "algo" revolucionario y me centré en observar mis propias necesidades, tal y como algunos emprendedores o bussines angels a los que sigo suelen recomendar. También seguí el consejo de intentar emprender en algo que te guste y de lo que tengas suficientes conocimientos. 

Juego al fútbol desde niño y también he sido entrenador en varios equipos, por lo que en primera instancia empecé a desarrollar un proyecto web dirigido a entrenadores de cualquier deporte, para que pudieran gestionar plantillas, entrenamientos, etc. online y de forma gratuita. Pero me tuve que dar por vencido al ser consciente de las dificultades que entrañaría adaptar cada opción a cada uno de los deportes incluidos en la plataforma. Llegado ese momento me planteé qué aspectos eran los más importantes de mi fallido proyecto. Estaban claros, conseguir reunir a todos los aficionados a los deportes en una única plataforma y que cada usuario pudiera seguir los deportes que le interesaran, compartiendo información con otros usuarios con sus mismos intereses. Y ahí empezó a gestarse SportChecked.



¿Y qué es SportChecked?

Primero es una red social, en la que podrás elegir a qué usuarios seguir, pero con el extra de poder seleccionar qué deportes te interesan. Así, si por ejemplo tus deportes son el fútbol y el baloncesto y sigues a un usuario que publica contenidos de fútbol y tenis, tú solo recibirías el contenido relacionado con fútbol. 

Cada usuario podrá publicar, compartir o guardar contenidos de cualquier deporte que elija. Estos contenidos se mostrarán con un formato similar al de un diario deportivo online, por lo que podemos considerar también a SportChecked como una especie de revista deportiva online personalizable.

Las publicaciones que cada usuario cree o guarde se organizarán en las diferentes carpetas que él mismo haya creado. Cada usuario tendrá total libertad para crear, modificar o eliminar las carpetas tal y como quiera. Con ello podrá organizar todo el contenido para acceder a él de forma rápida y fácil. Por tanto SportChecked también es un archivador de contenidos web.

Creemos que estas funcionalidades pueden ser útiles a muchos usuarios de internet que sean aficionados a cualquier deporte, para descubrir contenidos realmente interesantes y tenerlos organizados y siempre accesibles. Además, aquellos que tengan un blog, página web, tienda online, etc. dispondrán de un canal más para promover y distribuir sus publicaciones, artículos o productos.  

Si quieres saber más, visitanos en SportChecked.com. ¡Te esperamos!

martes, 9 de julio de 2013

El hijo de la Antonia



 Últimamente existe la tendencia de renombrar conceptos que hasta ahora nos parecían de lo más mundanos, no sé si por la intención de dotarles de más empaque, de más prestigio o simplemente para que se hable de ellos y ponerlos de moda. Creo que las cosas son mucho más simples que todo eso. Existe demasiada parafernalia y eso hace que se pierda un poco la esencia del significado.

Por esa razón a muchos no les parecerá adecuado este primer artículo. Seguramente no sea lo que debiera escribir en lo que quiere ser un “CEO Blog”. Lo normal es que hablara de emprender, de startups, de marca personal, modelos de negocio, etc. En cambio, voy a desempolvar el viejo álbum de fotos y pasar a modo nostálgico. Puede que sea algo demasiado personal para empezar. Pero es lo que necesito escribir. 

Y es que como decía, hay conceptos que parecen muy actuales y novedosos, que realmente no lo son tanto. Uno de ellos es el concepto de “marca personal”. Lo que entiendo yo como “marca personal” no es más que mostrar a la gente que no me conoce quién soy y a dónde voy, y para ello es indispensable conocer de dónde vengo. Es indispensable echar la vista atrás y recordar qué, y sobre todo, quiénes, son los culpables de que yo esté donde estoy y de que sea como soy. Y de darles las gracias por ello:

Gracias a mi abuelo Lleonart, por prestarme su nombre.

A mi abuelo Lázaro, que era pescador. Aquél que salía con mal tiempo, cuando los demás se quedaban en el puerto por considerarlo arriesgado. En esas ocasiones solía decir: “Si pesco algo, lo venderé a precio de oro. Si no pesco nada, al menos lo habré intentado”.

A mi abuela Isabel. Se quedó ciega cuando yo tenía 2 años. Recuerdo que muchas veces pensaba que nos engañaba y que realmente sí veía. Me parecía increíble que una persona invidente pudiera desenvolverse tan bien como lo hacía ella. Todo un ejemplo de superación, de no dejarse vencer por las circunstancias.

A mi tío Andrés y a Mateo, que me enseñaron a trabajar y me ayudaron a crecer.

A mi tía, a mis primos y a mis cuñadas, por estar ahí cuando más lo necesitábamos.

A mis amigos, que hacen que recuerde que a veces es necesario olvidarse de todo, aunque sea por un rato. Los que me empujan cuando me freno  y los que me paran cuando me acelero.

A mi mujer, por celebrar conmigo la que, según mi madre, fue la mejor boda de la historia. Y por hacerme comprender que hay cosas que tenemos que hacer, aunque no tengamos ningunas ganas de hacerlas.

A mi familia política, por acogerme como uno más. Y a Júlia y su capacidad de hacernos sonreír aún en nuestros peores momentos.

A mis hermanos. Con ellos he aprendido a jugar, a ganar, a perder, a reír, a llorar, a luchar, a compartir, a pelear, a apoyar,  a discutir, a escuchar … La lista es infinita. Necesitaría páginas y páginas para explicar lo que me han dado y lo que me siguen dando. Qué diferente y qué difícil hubiera sido todo si no pudiera contar con ellos. Muchísimas gracias a los tres.

A mi padre, por haber trabajado toda su vida con el único objetivo de sacar adelante a su familia. Por enseñarme que aunque seas bueno en algo, pongas todo tu empeño, todo tu esfuerzo en conseguir un objetivo, no significa que finalmente tengas éxito. Pero que si no te esfuerzas y no pones toda tu voluntad, el fracaso en cambio sí está asegurado. Por ser un ejemplo como persona. Por levantarse todas las veces (demasiadas) que le han hecho caer. 

Pero sobre todo, a mi madre. La persona que sin duda más ha contribuido a que yo sea quien soy. Por cuidarme, por educarme y por sufrirme. Por sacrificarse por nosotros, día sí y día también. Por pensar en nosotros más que en ella misma. Por darnos todo lo que tenía. Todo.

Hoy hubiera cumplido 58 años. Una de las últimas cosas que me dijo fue: “Yo sí creo en ti”. Ahora sé que esa frase rondará mi cabeza toda mi vida, y que si no intento ser mejor cada día, le estaré fallando. Su marcha ha convertido muchas de mis convicciones en dudas. Antes estaba seguro de que lo lograría, ahora sólo puedo estar seguro de que lo voy a intentar. Por ella, por mí, por todos los que me quieren.

Como decía al empezar, se ha extendido la moda de renombrar conceptos antiguos, o para algunos, anticuados, no sé bien con qué intención. Entre ellos el que me he centrado en este escrito, el de  “marca personal” o “reputación online”. Creo que no son más que una redefinición del archiconocido,  mil veces mencionado, pero poco glamuroso “¿Y tú de quien eres?”.  

Pues yo soy el hijo de la Antonia. Nada más. Y NADA MENOS.